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Acerca de chinasupay

Difundiendo formas de sobrevivir al aburrimiento de vivir en Oruro

Cuál es el problema con los chicos?

La China Supay se tardó un poco, unas semanas, mientras por acá se decide entre entrar en otro paro cívico o darnos a los demonios, si hace calor o frío, o si llueve o hay tormenta de arena, la pobre China Supay ha estado sufriendo al intentar buscar un tópico para el tema de esta semana; en mi mente había estado pensando en las precarnavaleras, pero no hubo, entonces pude recordar un poco de hace dos domingos: el primer convite, el primer combate.

Googleando “primer convite” pude encontrar un tópico que decía “El primer convite significa compromiso…”, y sí, comprometerte con que de aquí a los siguientes domingos hasta el carnaval, vamos a ir sagradamente a la plaza y nos vamos a emborrachar hasta que los policías nos boten, y de que, por supuesto, vamos a estar borrachos en el carnaval… hell yeah!

A la virgen le prometes bailar tres años seguidos, a mi me prometes que vas a terminar el carnaval durmiendo en una gradería sin polera, sin billetera, sin zapatos.

Cuando estoy verga me hago sacar foto con cualquier imbécil

Debo estar envejeciendo rápidamente estos años, o es que los chicos a mi alrededor crecen a una velocidad abrumadora, no sé. Estaba en la plaza el domingo en que oficialmente se inauguró el carnaval, a eso de las cinco de la tarde, ya estaba todo dicho, todo olía a una mezcla extraña entre baño público y cerveza (el aroma de la victoria dominguera), y por toda la plaza iban y venían grupos de chicos en estados entre preocupantes y lamentables, algunos no clasificaban para la ronda final que comienza a eso de las ocho, en la que solo los más avezados orureños resisten el devenir de más alcohol y más baile y más gases de los pacos. La Plaza a partir de las 9 es el lugar donde sólo donde las águilas se atreven.

No me malinterpreten, soy China y soy Supay, lo cual implica que la moralidad no es parte de mi currículum ¿de qué superioridad moral puedo pavonearme si ando mostrando pierna cada que puedo? No, el juzgar la conducta de mis wawas está fuera de lugar en mi lista de prioridades; pero debo estar envejeciendo. Te das cuenta de que ya no estás joven y esbelto en el mismo momento en que dices “¿Qué carajos les pasa a estos chicos?”. Cuando no puedes controlarte en la situación, un domingo donde todos se reunen a “ver” un grupo de gente bailando, tomando, u olvidando sus miserables existencias en la rutinaria semana calendario de trabajo/escuela/universidad, etc. YO no pude dejar de pensar “Y bueno ¿Qué putas les pasa a los chicos hoy en día?”.

Voy a ser una China Supay honesta (no todas lo somos), me parece que anda mal algo con estos chicos, los nuevos chicos, los “adolescentes de estos tiempos” como decía mi abuela, de alguna manera parece que están más jodidos de lo que nosotros estuvimos en nuestros tiempos de adolescentes, y debería decir, “En vez de estar con esas cervezas en sus manos, ¿No deberían estar jugando con sus Pokemones?” pero no sé si todavía existen los pokemones, estoy vieja recuerden. Lo triste no es que estos pequeños renacuajos anden peor que nosotros en nuestros tiempos, lo triste, lo que en realidad nos molesta es que ellos nos están jubilando, nos es mucho más cómodo verlos desde un pedestal de suficiencia “cuando nosotros éramos chicos no hacíamos esas cosas”, nos gusta estar por encima de ellos, nos agrada tener esta superioridad moral; no me jodan, en realidad les tenemos envidia.

¿Se acuerdan cuando éramos nosotros los que hacíamos temblar la moral de los viejos y andábamos sembrando malos comentarios de los puritanos a nuestro alrededor? Voy a aceptarlo de un puñetera vez, estoy envejeciendo, me estoy anquilosando, me estoy convirtiendo en la Ñaupa Diabla que siempre odié, y ahora ¿Qué hago? ¿Sigo puteando contra estos imberbes irresponsables? ¿Me hago a la “forever young” y me voy a dormir verga a la plaza hasta que me lleven a la carceleta? ¡Mierda!

No me hago de más mala leche, yo solo quiero bailar, a ver si después del carnaval se acuerdan de mi. A no ser de que aparezca una china supay más joven y con mejor pierna que la mía…

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Respirar calma, polvo y aburrimiento

Cada ciudad maneja una magia especial, un ánima que la hace estallar y le llena los pulmones de vigor e individualidad, muchas ciudades tienen esa característica única que las diferencia de cualquier otro lugar en el mundo. Esta ciudad no, está muerta por dentro y se llama Oruro, la cáscara condecorada de un veterano inservible que se ensalza en antiguas glorias.

He vivido lo suficiente en este lugar como para querer colgarme del primer poste de luz que se halle en mi camino, pero al ser un ente inmortal, la idea simplemente se me pinta estúpida; me he aburrido por toda la eternidad, demasiado como para siquiera comenzar a morder las piedras.

Aburrimiento tridimensional. Aquí todos están orgullosos de ser Orureños… y no comprendo porqué; he intentado, insatisfactoriamente, dilucidar las razones que lleva a muchos de estos seres el sentirse encariñados con este pedazo de tierra envuelta en polvo y colores ocres, lo he intentado honestamente y siempre me lleva a la misma conclusión: o están todos locos, o  la ciudad tiene un atractivo que yo no he podido hallar. Curiosamente todos aquellos que se sienten más orgullosos de ser orureños son aquellos que viven en otra ciudad.

Bien, no importan mis percepciones ahora, lo que importan son los motivos, esta es una guía de cómo sobrevivir a esta ciudad todos aquellos días en que no se celebra en carnaval, porque obviamente, durante el carnaval esta es la ciudad más linda del planeta ¿no?, cuando todos estamos ebrios bailando en una gradería cantando “Viva, viva mi San José” o “San José es Oruro, Oruro es San José”, no hay otro mejor lugar en el que se puede estar ¿cierto?. Lo que pocos saben, de aquellos que vienen 3 días a embriagarse y a coger como conejos, es la tortura que significa sopesar el tedio de los días venideros, cuando no hay globos con agua, ni bandas en las calles.

Pero para eso estamos, para contarte lo que significa vivir en oruro (y no volverte loco en el intento).

Bienvenidos entonces.

China Supay

 

P.D.: Por cierto, el Avatar con el que registro mi rostro es una obra de un artista plástico llamado Donatello Getsemaní, es peruano (lo cual va a causarle urticaria a más de un orureño, porque utiliza un “sacrosanto” símbolo de los orureños: la máscara de Diablo) pueden leer un artículo sobre este artista y ver algunas de sus obras aquí


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